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Los servicios inteligentes de la industria 4.0

La industria es importante para la creación de empleo de calidad, es la base de la economía vasca y desde luego merece nuestro apoyo.  Pero ¿no estaremos tratando de salvar lo insalvable y quizás dejando de alimentar la industria del futuro?

La industria de los sectores manufactureros clásicos es la industria que compite en estadios de madurez del ciclo de vida, donde tamaño y coste son variables decisivas sino las únicas para competir. Se busca ganar tamaño a través de fusiones y adquisiciones  para ganar competitividad generalmente por la vía de ahorro de costes por economía de escala.  Hablamos de productos indiferenciados, mercados muy abiertos y competencia agresiva desde países en desarrollo. La batalla para ganar competitividad se convierte en una lucha más geopolítica que económica.

Pero  no predicamos la resignación. Los hacedores de política industrial “policy makers” locales tienen mucho que hacer  porque hay otro frente que está en ebullición: la servitización de la industria. Esta será la fuente de nuevo empleo en la próxima década. La entrada masiva de tecnologías de la información en las plantas de producción, la llegada de la robótica, la visión artificial, realidad aumentada, manufactura aditiva, sensórica y big data revolucionan la industria. Nace una industria reconsiderada, una nueva industria 4.0 con nuevos modelos de negocio, que  va a competir con la industria convencional de la producción en masa, lote económico, almacenes, fabricación diferida. Es si es una competencia entre modelos no geográfica.

El dilema que tendrán los directivos será dilucidar cuantos recursos destinar a mejorar sus negocios actuales y cuantos destinar a crear nuevos negocios industriales, que estarán basados en la personalización, la flexibilidad, la producción “lean”, con propuestas de valor  centradas  en conocimientos y servicios. La batalla se producirá incluso a nivel interno en muchas empresas. Competirán por recursos el “negocio viejo”, recursos para sostenerlo y aguantar, con recursos para construir nuevos modelos de negocio. Eso en el caso optimista que sera cuando se tenga claridad para ver las dos opciones, porque muchas de las empresas actuales, para su desgracia, solo verán la opción primera.

La industria 4.0 tiene potencia no como refuerzo de los viejos modelos, sino dando nacimiento a una nueva industria apoyada en tres tecnologías de base: cloud, internet y big data. La configuración industrial pasa por su servitización debido a dos grandes fuerzas: la velocidad de cambio y el uso de plataformas de análisis de datos.  Mckinsey cree que el ritmo de cambio es brutal y que la empresa industrial  establecida  debe planificar una serie de servicios externos aliados para copar con el cambio. Desde “dentro” el cambio será imposible o demasiado lento. Y segundo que esa estrategia pasa por la reinvención de la forma de hacer estrategia en lo que HBR llama “Platform Thinking”. Esto es,  la necesidad de pensar en que plataforma hacer “plug and play” conectarse para elaborar datos y ofrecer servicios adicionales a los productos.

La industria que viene es un ecosistema de productos y servicios, no la remodelación de la vieja industria. O potenciamos ese ecosistema, ayudando más a los servicios industriales inteligentes o haremos estaremos apostando al caballo equivocado.

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Retos de.. ¿futuro?… de la Industria 4.0

Como en cualquier movimiento emergente, son muchos los retos que la Industria 4.0 tendrá que afrontar en los próximos años, muchos de los cuales están aún por descubrir y no serán identificados hasta que muchas de las tecnologías implicadas en este movimiento no se generalicen en la Industria. Aún así, a día de hoy, ya se apuntan algunos retos de futuro que tanto instituciones como empresas que se quieran adherir a esta nueva revolución deberán afrontar a corto y medio plazo para crear un ecosistema adaptado para el desarrollo de esta nueva industria. A los efectos del presente artículo, desde Arbonies & Asociados, queremos contribuir al desarrollo de la Industria 4.0 identificando algunos de éstos retos y ubicándolos en el contexto actual de nuestro tejido económico y empresarial.

1. Conectividad. La máquina conectada es una disrupción importante en muchos sectores tradicionales de la industria en los cuales existen importantes resistencias a que la información de la máquina trascienda de la misma. Superar esos miedos es un importante reto que hay que asumir para subirse al carro de la Cuarta Revolución.

Hay que tener en cuenta las herramientas IT, más allá de transformar la forma en la que nos comunicamos con los clientes, pueden transformar la forma en la que generamos y entregamos valor, debemos dejar de pensar en el producto para pensar en el cliente y en el negocio. La conectividad puede permitir conocer más y mejor al cliente como usuario de la tecnología y del conocimiento, acompañarle en sus procesos y fortalecer la presencia de nuestra empresa en el mismo, como elemento estratégico clave de su cadena de valor. La conectividad no es un fin, es un medio, debemos reflexionar sobre a donde podríamos llegar de la mano de la misma, en clave de competitividad, en clave de negocio.

2. Virtualización, será necesario contar con infraestructuras IT sólidas y modulares, que permitan optimizar necesidades y costes, por lo que será necesario que las empresas industriales apuesten por la virtualización, subirse a la nube. La infraestructura IT de una empresa industrial deberá ser modular y pasar de ser una inversión en instalaciones, personal y equipos a ser un gasto corriente por la contratación de entornos seguros en la nube, con máquinas virtuales seguras y replicadas. Sólo así se podrán abordar con éxito proyectos de conectividad, monitorización y análisis big data que exigen de elevada capacidad de almacenamiento y de procesado de datos. La IT pasa a ser un gasto de explotación.

3. Ciberseguridad. La apertura a la red de un torrente de información y de datos hasta ahora limitados a la máquina, al proceso y a la planta a través de sistemas tradicionales de control de la producción en planta, provoca importantes miedos en las empresas industriales, es por esto que la oferta de servicios de ciberseguridad como soporte a la Industria 4.0 es un reto y una oportunidad de presente y de futuro para el sector IT que debe dotar de herramientas de seguridad a la industria para avanzar en este proceso.

4. Trazabilidad de la información y veracidad del dato (Big Data). Es necesario desarrollar protocolos de transmisión y de comunicación de datos estables y seguros con tiempos de latencia muy cortos, centralizar esos datos en motores virtuales estables y sólidos sobre los que actúen algoritmos Big Data que permitan obtener información fiable y veraz, y todo esto prácticamente a tiempo real para dar veracidad al dato. Por todo esto, es necesario desarrollar infraestructuras sólidas y arquitecturas fiables y seguras, que permitan controlar la trazabilidad de la información, el origen de los datos, su transmisión y procesado, dar respuestas rápidas que permitan identificar la realidad a tiempo real y dar veracidad al dato es un gran reto de futuro para el sector IT aplicado a la Industria.

5. Integración de soluciones IT diferentes en un único proceso. Es necesario desarrollar herramientas IT modulares que permitan su integración en diferentes entornos con soluciones a medida del cliente. El cliente no quiere sistemas individuales con elevados costes y tiempos de integración sino un único sistema a la medida de sus necesidades. Es necesario por tanto impulsar la colaboración y la especialización entre los desarrolladores e ingenieros IT al objeto de desarrollar soluciones integradoras para el cliente. En este punto, las asociaciones o los clústeres pueden y deben jugar un papel facilitador importante en esta potencial integración de la oferta de soluciones IT.

6. Protección de la propiedad intelectual e industrial. Es necesario reflexionar sobre los límites actuales de la misma, ¿podemos desmaterializar la propuesta valor de la industria con unos modelos de protección de la propiedad intelectual e industrial del siglo pasado? Es un debate interesante que tarde o temprano se debe abordar. Tradicionalmente la propiedad industrial ha estado excesivamente vinculada al producto del conocimiento, al elemento o solución material pero cómo protegemos ese conocimiento. Mientras las instituciones debaten y discuten sobre este asunto, la mejor solución a día de hoy sigue siendo la tradicional, entrando en el mercado lo antes posible con una buena estrategia de lanzamiento y con los medios humanos, materiales y financieros adecuados.

7. Formación y competencias. De cara a los próximos años, es necesario que tanto las instituciones como el tejido industrial trabajen de la mano para afrontar el reto de ir construyendo la base de talento necesario para traccionar esta revolución en nuestro entorno. Impulsar dinámicas colaborativas que permitan acercar la formación a las empresas y las empresas a la formación, serán necesarias para tender puentes y construir hoy el talento necesario para la competitividad empresarial del mañana.

En este punto, nos remitimos al artículo Habilidades y Empleo en la Industria 4.0 publicado el pasado noviembre por Ángel Arbonies en nuestro blog, Innovation Brokers, artículo que desarrolla en profundidad este reto tanto desde la vertiente empresarial como institucional y educativa.

Como señalábamos al principio, estos son sólo algunos de los retos que se apuntan en esta fase incipiente de la Industria 4.0, pero muchos de los retos de futuro para este movimiento están aún por descubrir no siendo los más relevantes los retos tecnológicos sino los retos de negocio. A día de hoy sólo vemos la punta del iceberg de lo que la industria 4.0 puede hacer por la transformación de la propuesta valor de las empresas industriales de nuestro entorno, pero de cara al futuro debemos mirar más allá, más abajo, sólo así alcanzaremos el éxito en la transformación.

¿Es lo mismo Industria 4.0 e Internet de las cosas?

Que la integración de las tecnologías IT en los procesos industriales está suponiendo una revolución en la forma en la que la industria tradicional crea y entrega valor para sus clientes es algo ya evidente para todos, una realidad presente.

La nueva industria, abierta y conectada al mundo, interactúa en red con sus colaboradores, sus clientes y sus proveedores, trascendiendo de lo material, de lo físico, a una generación de valor más virtual, más basada en el conocimiento, que se entrega al cliente en diferentes formatos y momentos a través de diferentes soportes y tecnologías IT. Siendo esto una realidad y un reto para gran parte de la industria, hay que destacar que el excesivo peso que concedemos a la conectividad y a la red en estas definiciones nos lleva a escenarios en los que es fácil confundir conceptos como Industria 4.0 e Internet de las Cosas (IoT), la pregunta entonces es ¿Es lo mismo Industria 4.0 e Internet de las cosas?

La definición del concepto de Industria 4.0 es objeto de no pocas discusiones en la actualidad, de hecho, una persona de referencia en este ámbito como Wolfgang Dorst, Responsable del Departamento de Industria 4.0 en BITKOM, comentó en el pasado evento Industry 4.0 2015 organizado por Gobierno Vasco y SPRI, que el grupo de trabajo que tracciona esta estrategia para el gobierno alemán había identificado ya más de 170 definiciones y que estaban dispuestos a aceptar más. Más allá del chiste, es objetivable que el concepto Industria 4.0 que maneja la administración vasca como eje principal de la estrategia de especialización inteligente RIS3 para el próximo periodo 2015-2020, en el marco del Programa europeo Horizon 2020, es de origen alemán y está inspirado en la estrategia marcada por el gobierno de Merkel en 2011 con vistas a la puesta en marcha de una transformación de la industria tradicional manufacturera alemana.

El concepto germano de Industry 4.0 está basado en la idea de la cuarta revolución industrial, una revolución que nos lleva a un nuevo escenario más desarrollado e integrador de la cadena de valor industrial, un escenario que implica nuevos modelos de organización, gestión y explotación en base a las múltiples oportunidades que pueden ser atendidas en su integridad en base al desarrollo de modelos de negocio diversos en fábricas inteligentes y flexibles que llegan a sus consumidores en diferentes formatos y a través de diferentes medios.

Es un concepto basado en la idea de fábrica inteligente, que integra en sus procesos nuevas tecnologías de futuro de potencial gran impacto transformador del modelo productivo actual. Tecnologías como la fabricación aditiva, la robótica colaborativa, la sensórica, los sistemas ciberfísicos, la virtualización de infraestructuras (cloud computing) o de entornos y/o de productos (realidad virtual y realidad aumentada), soluciones big data y web semántica o la ciberseguridad como garante de la integridad de un entorno conectado.

¿Podemos alinear entonces fábrica inteligente y fábrica conectada? Sí, pero ojo, basándonos en el concepto alemán Industria 4.0 que nosotros manejamos, no son sinónimos. Una fábrica puede integrar muchas de estas tecnologías sin necesidad de estar conectada, no obstante su alcance será más limitado y no llegará a desarrollar muchas de las oportunidades de mejora competitiva o de construcción de nuevos modelos de negocio que esta revolución puede ofrecer y que en su mayoría aún están por descubrir. Por el contrario, una fábrica conectada no necesariamente es inteligente, si no integra herramientas que le permitan explotar todo el potencial que esa conectividad le puede ofrecer de la mano de algunas de las tecnologías que hemos listado.

Esta precisión y nos devuelve a la pregunta de origen, ¿es lo mismo Industria 4.0 e Internet de las cosas?, es evidente que no sobre la base del concepto alemán de Industria 4.0 pero este concepto no es el único que pretende definir la cuarta revolución industrial. Así, en EEUU, y por influencia de éstos, en UK, se está extendiendo el concepto de “Internet of Things (IoT)”, “Internet of Everything” o “Industrial Internet of Things (IIoT)” como sinónimos del concepto germano Industria 4.0, entendiendo que el alcance de la revolución IoT es mucho mayor y que tiene impactos en diferentes sectores, entre ellos la industria. Para esta corriente, conectividad y red son consustanciales a la cuarta revolución industrial, la sostienen y la definen, son pilares fundamentales del proceso. Por contra el concepto alemán de Industria 4.0, es un concepto intrínsecamente vinculado a la industria, más flexible, más amplio, integra tecnologías que son viables y revolucionarias per se para la industria sin necesidad de conectividad, todo esto sin renunciar al hecho de que conectadas y vinculadas a la red pueden tener un impacto mayor.

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Como conclusión podemos señalar que Industria 4.0 e internet de la cosas no son sinónimos pero sí conceptos relacionados dentro de una corriente común que estudia el impacto de la integración de las tecnología IT de última generación en los procesos de la industria. En todo caso, el miedo de muchas empresas a la conectividad y al despliegue de datos críticos de su proceso a la red no puede frenar un proceso que tiene otros impactos para la industria más allá de la conectividad. La optimización de procesos vinculada a la robótica colaborativa, las posibilidades de individualizar la producción a bajo coste gracias a la fabricación aditiva o los sistemas de control y monitorización en planta (M2M), son parte consustancial del movimiento Industria 4.0 y son desarrollos viables in house, sin conexión exterior, por lo que aquellos que tengan miedo a conectar sus máquinas hoy, pueden hacer aún muchas cosas en el ámbito de la industria 4.0 antes de dar el salto a la red. Que la red no sea un freno para dar el salto a la Industria 4.0.

Una de las tecnologías que más prometen impactar en el sector de consumo en los próximos años es la de las impresoras 3D de fabricac3DSimo-Mini-3D-printing-penión aditiva. A tal escala llega el fenómeno que incluso, además de los modelos de desarrollo de mercado más tradicionales, se está generando un mercado de desarrollo alternativo a través de la red, impresoras en kit para auto montaje, o en formato DIY, e incluso el crecimiento de la pujante comunidad de freeware y fabricación distribuida, en casa, de los propios equipos. .

Dentro de este fenómeno, y al margen pero relacionado con las impresoras 3D, está surgiendo un revolucionario y atractivo segmento de desarrollo basado en los bolígrafos o plumas de impresión 3D, 3D Printing Pens. Pequeños “bolígrafos o plumas 3D” que permiten escribir “sobre el aire”, o lo que es lo mismo, hacer dibujos, figuras, formas y escritos tridimensionales como si estuviésemos escribiendo sobre una hoja de papel.

Su funcionamiento se basa en que el plástico que contienen (como la tinta al uso en un bolígrafo o pluma normal) se calienta y sale por la boquilla del bolígrafo, rápidamente se enfría y solidifica, por lo que podemos continuar colocando más plástico arriba, abajo o a un lado u otro dando la forma que deseemos al objeto que este dibujando. Por supuesto, estos dispositivos suelen ir conectados a un puerto USB 3.0, como el de un ordenador normal, que los dota de energía para funcionar.

Algunos son de un único uso o desechables y otros, por el contrario, se comercializan con recambios, siguiendo el modelo de desarrollo de negocio tradicional de los artículos tradicionales de escritura.

Incluso algunos, como 3Doodler son herramientas multidisciplinares que además de imprimir permiten cortar y soldar por lo que son ideales para la impresión de circuitos electrónicos.

Una nueva herramienta de creatividad al servicio de la innovación, dispositivos con un mayor potencial acceso al usuario de consumo que la impresoras 3D, por coste, por materiales y por conocimiento y experiencia necesaria para su usabilidad. Un nuevo producto de enorme atractivo y potencial gran impacto.

Algunos ejemplos de estos productos son:

Disrupción tecnológica e innovación

Las palabras no significan nada, todo depende de lo que quiere decir quién las usa. Disrupción es otra palabra comodín asimilada a tantos significados que sirve para todo y … al final para nada. Por eso conviene volver los pasos releyendo al autor intelectual del concepto Clayton Christensen para ver cómo nos manejamos frente a los dilemas que plantean.

Las tecnologías disruptivas se explican mejor si se confrontan con las tecnologías de sostenimiento ( sustainable ). Lo que tienen en común las tecnologías de sostenimiento es que mejoran las prestaciones de lo existente y pueden ser radicales o incrementales. La gran mayoría de los avances tecnológicos suceden en esta dirección. Las tecnologías disruptivas, emergen, y curiosamente, al menos al comienzo no mejoran las prestaciones de lo existente. Traen al mercado una nueva propuesta de valor ( por cierto: ¡como se ha manipulado también esta palabra hasta desnaturalizarla¡¡¡¡) no existente anteriormente. A la luz de la tecnología disruptiva ( que no radical ) nacen productos y servicios más convenientes en general para el comprador.disrupci_n

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